Las parábolas de Jesús son relatos alegóricos a través de los cuales Él comunicaba a sus discípulos enseñanzas espirituales profundas y complejas utilizando palabras sencillas y situaciones extraídas de la vida cotidiana.
Índice
- 1 Cuántas son las parábolas de Jesús
- 2 Parábolas comunes a los cuatro Evangelios
- 3 Parábolas comunes a los tres Evangelios
- 4 Parábolas comunes a dos Evangelios
- 5 Parábolas exclusivas del Evangelio según Marcos
- 6 Parábolas exclusivas del Evangelio según Mateo
- 7 Parábolas exclusivas del Evangelio según Lucas
- 8 Parábolas exclusivas del Evangelio según San Juan
- 9 Parábolas exclusivas del Evangelio de Tomás
Una parábola es una forma literaria y didáctica incisiva utilizada por Jesús en los Evangelios para enseñar a sus oyentes principios espirituales o morales mediante relatos breves y sencillos. Las parábolas de Jesús son relatos alegóricos que utilizan elementos familiares para transmitir un mensaje más profundo o una verdad espiritual. Mediante metáforas y analogías, ilustran conceptos espirituales o morales de forma clara y atractiva, traducen verdades complejas en afirmaciones sencillas, normalmente utilizando personajes y situaciones extraídos de la vida cotidiana.
El término parábola procede del latín “parabola”, que a su vez tiene su origen en el griego παραβολή, comparación, alegoría.
Jesucristo utilizaba las parábolas, por un lado, para revelar las verdades del mensaje evangélico a sus discípulos y, por otro, para ocultarlo a los incrédulos. Cuando los discípulos se lo pedían, les explicaba el significado de la parábola.
Las parábolas de Jesús no se recogen de la misma manera en los Evangelios canónicos.
Hay parábolas presentes en todos los Evangelios sinópticos y también en el Evangelio de Tomás, apócrifo que no narra la vida de Jesús, sino que recoge sus dichos, como la parábola del sembrador (Mateo 13,1-23; Marcos 4,1-20; Lucas 8,5-15; Evangelio de Tomás 9) o la parábola de los viñadores asesinos (Mateo 21,33-44; Marcos 12,1-11; Lucas 20,9-18; Evangelio de Tomás capítulo 65) y muchas otras.

Los cuatro evangelios canónicos de la religión cristiana
Con la definición Evangelios “canónicos” se indican los cuatro Evangelios oficialmente reconocidos…
El Evangelio de Lucas contiene las tres parábolas de la Misericordia: la oveja perdida (Lucas 15,1-7), la moneda perdida (Lucas 15,1-10), el hijo pródigo (Lucas 15,11-32). De ellas, sólo la oveja perdida aparece también en el Evangelio según Mateo y en el Evangelio apócrifo de Tomás, mientras que las otras dos no aparecen en ningún otro lugar.

Las tres parábolas de la misericordia
La Misericordia de Dios está dirigida a todas sus criaturas, incluso a aquellos que lo decepcionan…
Del mismo modo, la parábola de la cizaña y la parábola del siervo despiadado sólo se mencionan en el Evangelio según Mateo (Mateo 13:24-30 y Mateo 18:23-35).
Sólo en el Evangelio según Marcos encontramos la parábola de la semilla que brota por sí sola (Marcos 4,26-29).
En el Evangelio según Juan sólo encontramos tres parábolas de Jesús: Perícopa del Buen Pastor (Juan 10,1-16); la parábola del grano de trigo (Juan 12,24); la parábola de la vid y los sarmientos (Juan 15,1-8). Las tres parábolas no aparecen en ningún otro Evangelio.
El Evangelio de Tomás contiene también dos parábolas que no se encuentran en ninguna otra parte: la de la tinaja vacía (Evangelio de Tomás, 97) y la parábola del asesino (Evangelio de Tomás, 98).
Cuántas son las parábolas de Jesús
Pero, ¿cuántas son las parábolas de Jesús? Si contamos sólo las parábolas contenidas en los Evangelios sinópticos, son 42, a las que hay que añadir las 3 parábolas que sólo se encuentran en el Evangelio apócrifo de Tomás.
Parábolas comunes a los cuatro Evangelios
Parábola del sembrador
(Mateo 13,1-23; Marcos 4,1-20; Lucas 8,4-15; Evangelio de Tomás 9)
La parábola del sembrador habla de un sembrador que sale a sembrar sus semillas. Mientras siembra, algunas semillas caen por el camino y los pájaros se las comen. Otras caen en terreno pedregoso, donde brotan rápidamente, pero luego mueren porque no tienen raíces profundas. Otras caen entre espinos, donde crecen pero son ahogadas por las malas hierbas. Finalmente, algunas semillas caen en tierra buena y producen una cosecha abundante. El significado de esta parábola es que las semillas representan la Palabra de Dios, el sembrador es el que proclama el Evangelio, mientras que los distintos tipos de tierra representan las diferentes actitudes de las personas ante el mensaje divino.
Parábola de los viñadores asesinos
(Mateo 21,33-44; Marcos 12,1-11; Lucas 20,9-18; Tomás capítulo 65)
En la Parábola de los viñadores asesinos, Jesús habla de un señor que planta una viña, la alquila a viñadores y se va de viaje. Cuando llega el tiempo de la vendimia, el amo envía a sus siervos a recoger la cosecha. Sin embargo, los malvados viñadores golpean, maltratan y matan a los siervos enviados por el amo. El amo envía a otros criados, pero también son maltratados y asesinados. Al final, el amo decide enviar a su hijo, pensando que los viñadores al menos le respetarán. Sin embargo, los viñadores conspiran contra el hijo, lo matan y se quedan con su herencia. Con este relato, Jesús advierte a sus oyentes sobre la conducta de los líderes religiosos judíos de la época, que habían rechazado a los profetas enviados por Dios y pronto se rebelarían contra Él mismo, el Hijo de Dios.
Parábola del grano de mostaza
(Mateo 13,31-32; Marcos 4,30-32; Lucas 13,18-19; Tomás 20).
En esta parábola, Jesús cuenta que el Reino de los Cielos es semejante a un pequeño grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su campo. El grano, aunque es una de las semillas más pequeñas, crece hasta convertirse en un gran árbol, de modo que las aves del cielo encuentran cobijo en sus ramas.
La parábola del vino nuevo en odres viejos
(Marcos 2,18-22; Mateo 9,16-17; Lucas 5,33-39; Tomás 47).
En esta parábola, Jesús utiliza dos imágenes para ilustrar la misión que está llevando a cabo y la incompatibilidad entre sus enseñanzas y las tradiciones religiosas de los fariseos. Jesús sugiere que si se pone un remiendo de tela nueva en una prenda vieja, la pieza nueva se encogerá al lavarla, causando más daño a la tela vieja. Jesús también compara sus enseñanzas con el vino nuevo y fresco, que debe guardarse en recipientes nuevos para evitar que se contamine con los recipientes viejos.
Parábola del hombre fuerte
(Marcos 3,27; Mateo 12,29; Lucas 11,21-22; Tomás 35).
Esta parábola suele interpretarse en el contexto del ministerio de Jesús y su enfrentamiento con las fuerzas del mal y el diablo. El cuadro pintado por Jesús es el de un hombre fuerte que protege su casa, y sólo si está atado puede ser robado. Esto simboliza el poder de Jesús sobre Satanás y su dominio sobre el mal. Jesús sugiere que su ministerio no puede ser obstaculizado o derrotado por fuerzas adversas, sino que, por el contrario, está destinado a prevalecer sobre el mal y a traer la libertad y la salvación a las personas.
Parábolas comunes a los tres Evangelios
Parábola de la levadura
(Mateo 13,33; Lucas 13,20-21; Tomás 96).
En esta parábola, Jesús compara el Reino de los Cielos con un poco de levadura que una mujer toma y mezcla en la harina hasta que fermenta toda la masa. La levadura, aunque inicialmente es una cantidad pequeña y aparentemente insignificante, tiene el poder de influir y transformar toda la masa de harina. Esta parábola pone de relieve el concepto del crecimiento y la difusión graduales del Reino de Dios.
Parábola de la higuera que brota
(Mateo 24,32-35; Marcos 13,28-29; Lucas 21,29-33)
En esta parábola, Jesús utiliza la imagen de la higuera que echa brotes para enseñar a Sus discípulos a observar los signos de los tiempos, del mismo modo que observan el brote de la higuera que anuncia la llegada del verano. Del mismo modo, hay signos que anuncian la llegada del Reino de Dios y el regreso de Jesús.
Parábola de la oveja perdida
(Lucas 15,1-7; Mateo 18,12-14; Tomás 107).
La parábola de la oveja perdida es una de las parábolas más famosas de Jesús. En esta parábola, Jesús utiliza la imagen de un pastor que pierde una de sus cien ovejas y sólo se preocupa de encontrarla, abandonando a las demás, para ilustrar el gran amor y cuidado de Dios por cada individuo.

Parábola de la lámpara
(Mateo 5,14-16; Marcos 4,21-23; Lucas 8,16-18).
En esta parábola, Jesús invita a Sus discípulos a ser como una lámpara colocada sobre un tragaluz, que emite una luz que ilumina su entorno. Como seguidores de Jesús, los creyentes están llamados a llevar la luz de la verdad y el amor de Dios al mundo, manifestando su presencia a través de sus acciones y su testimonio.
Parábola del siervo fiel
(Mateo 24,45-51; Marcos 13,33-37; Lucas 12,42-48).
En la parábola del siervo fiel, Jesús utiliza la imagen de un siervo fiel y prudente para ilustrar la importancia de la responsabilidad y la vigilancia en la espera de Su regreso. Esta parábola pone de relieve la importancia de la fidelidad y la diligencia en el servicio al Señor mientras se espera el final de los tiempos.
Parábola del banquete de bodas
(Mateo 22,1-14; Lucas 14,16-24; Tomás 64).
En esta parábola, Jesús utiliza la imagen de un rey que organiza un gran banquete de bodas para su hijo. Envía a sus siervos a invitar a los invitados, pero éstos se niegan a venir. El rey envía de nuevo a sus siervos, pero algunos ignoran la invitación y otros maltratan y matan a los siervos del rey. El rey, enfadado, envía a sus siervos a las calles para que inviten a todos los que encuentren, buenos y malos, hasta que la sala del banquete esté llena. El banquete de bodas simboliza el Reino de los Cielos y la invitación de Dios a asistir a él. Los invitados iniciales que rechazan la invitación representan a los que rechazan la invitación a la salvación, mientras que los invitados de la calle representan a los que responden positivamente a la invitación.
Parábolas comunes a dos Evangelios
Parábola de la casa construida sobre la roca
(Mateo 7,24-27; Lucas 6,46-49).
En esta parábola, Jesús utiliza la imagen de dos hombres que construyen dos casas, una sobre la roca y otra sobre la arena, para ilustrar la importancia de fundar la propia vida sobre la roca sólida de Su Palabra. Esta parábola pone de relieve la importancia de escuchar y poner en práctica las palabras de Jesús.
Parábola de los talentos
(Mateo 25,14-30; Lucas 19,12-27).
En esta parábola, Jesús utiliza la imagen de un amo que se va de viaje y confía a sus siervos diferentes cantidades de dinero, cada uno según sus capacidades. A su regreso, el amo pide cuentas de los talentos confiados. Esta parábola subraya la importancia de utilizar sabiamente los dones y recursos que Dios nos ha confiado.
Parábola de la cizaña
(Mateo 13,24-30.36-43; Tomás 57).
La Parábola de la cizaña habla de un hombre que siembra buena semilla en su campo, pero durante la noche viene el enemigo y siembra cizaña entre el trigo. Cuando el trigo y la cizaña crecen juntos, los siervos del amo preguntan si deben arrancar la cizaña, pero el amo les dice que dejen crecer a ambos hasta el tiempo de la cosecha. Sólo entonces el amo enviará a los segadores a recoger primero la cizaña para quemarla y luego el grano para almacenarlo. La cizaña son los hijos del maligno y el enemigo que siembra la cizaña es el diablo. Al final del mundo tendrá lugar la siega, es decir, el juicio final, en el que los ángeles separarán a los malvados de los justos.
Parábola del tesoro escondido
(Mateo 13,44; Tomás 109).
Un hombre encuentra un tesoro escondido en un campo. El tesoro es tan valioso que el hombre vende todo lo que tiene y compra ese campo. Esta breve parábola ilustra el gran valor del Reino de los Cielos y la importancia de invertirlo todo para obtenerlo.
Parábola de la perla
(Mateo 13,45-46; Tomás 76).
Un mercader busca perlas preciosas y encuentra una perla de gran valor. El mercader, reconociendo el gran valor de esa perla, vende todo lo que tiene y compra la perla. La perla de gran valor representa el Reino de los Cielos, que es tan precioso que vale la pena sacrificar todo lo que tenemos para obtenerlo.
Parábola de la red
(Mateo 13,47-50; Tomás 8).
En esta parábola, Jesús utiliza la imagen de una red echada al mar que recoge toda clase de peces. Cuando la red está llena, los pescadores la sacan a tierra y se sientan a separar los peces buenos de los malos. Los peces buenos se meten en cestas, mientras que los malos se tiran. Esta parábola ilustra el juicio final, cuando los ángeles separarán a los justos de los malvados.
Parábola de la sal de la tierra
(Mateo 5,13; Marcos 9,50).
Jesús compara a Sus discípulos con la sal de la tierra. La sal tiene varias funciones: conserva, da sabor y purifica. Así también los creyentes deben influir en el mundo que les rodea. Por eso, esta parábola nos invita a vivir una vida auténtica y coherente con los principios del Evangelio, a ser una fuerza positiva en el mundo y a preservar la moralidad y la justicia en la sociedad.
Parábola del rico insensato
(Lucas 12,16-21; Tomás 63).
Un hombre había acumulado muchas riquezas. Como su cosecha había sido abundante, pensó en demoler sus almacenes y construir otros más grandes para poder almacenar aún más. Una vez hecho esto, pensó en relajarse, comer, beber y disfrutar de la vida. Pero no había pensado en su mortalidad ni en lo que ocurriría después de su muerte. Sólo había vivido para acumular riquezas materiales, sin preocuparse de sus actos ni de su relación con Dios.
Parábola de los niños en la plaza
(Mateo 11,16-17; Lucas 7,31-32).
Jesús utiliza la analogía de los niños sentados en la plaza pública, expresando su decepción con sus compañeros, para resaltar la dura realidad de la falta de aceptación y comprensión de la gente hacia Juan y hacia Él, a pesar de las diferencias en sus planteamientos y mensajes. Eran como esos niños que intentaban en vano atraer a sus compañeros de juego.
Parábolas exclusivas del Evangelio según Marcos

Parábola de la semilla que brota sola
(Marcos 4,26-29).
Esta parábola está relacionada con la del sembrador y la del grano de mostaza. El Reino de Dios sigue creciendo, guiado por Dios mismo y siguiendo su tiempo, sin depender de la acción humana. Los discípulos sólo tienen que perseverar en su obra, conscientes de que su progreso está confiado a la providencia divina.
Parábolas exclusivas del Evangelio según Mateo

Parábola de los trabajadores de la viña
(Mateo 20, 1-16).
En esta parábola, Jesús habla de un propietario que contrata trabajadores para su viña a distintas horas del día: por la mañana, a mediodía, por la tarde e incluso una hora antes de la puesta del sol. Al final del día, el patrón paga a todos los trabajadores el mismo salario, independientemente del tiempo que hayan pasado trabajando. Esta parábola ilustra la generosidad y la misericordia de Dios, que no se refieren sólo a la cantidad de tiempo o de esfuerzo, sino que dependen de su gracia y de su amor. También simboliza el carácter inclusivo del Reino de los Cielos, donde incluso los que se convierten tarde a la fe o se arrepienten poco antes del final reciben igualmente la recompensa del Reino.
Parábola de los dos hijos
(Mateo 21,28-32).
Habla de un padre que pide a sus dos hijos que vayan a trabajar a la viña. El primer hijo se niega al principio, pero luego se arrepiente y va a trabajar. El segundo acepta ir, pero finalmente no lo hace. La parábola de los dos hijos nos exhorta a reflexionar sobre nuestra respuesta a la voluntad de Dios en nuestras vidas. Nos recuerda que la obediencia a Dios no se limita a nuestras palabras, sino que requiere acciones concretas que demuestren nuestra fe y nuestro compromiso hacia Él.
Parábola de las diez vírgenes
(Mateo 25,1-13).
Diez vírgenes se preparan para recibir al novio en las bodas. Cinco de ellas son prudentes y llevan aceite de sobra para sus lámparas, mientras que las otras cinco son insensatas y no se han preparado adecuadamente. Esta parábola pone de relieve la importancia de la vigilancia y la preparación para la llegada del Reino de Dios. Las lámparas representan la fe y la preparación espiritual, mientras que el aceite extra simboliza la prudencia y la perseverancia en la vida espiritual.
Parábola del siervo sin piedad
(Mateo 18,23-35).
Esta parábola ilustra la importancia del perdón y la compasión. Jesús habla de un rey que quiere reconciliarse con sus siervos. Se le presenta uno de ellos que le debe una suma enorme. Como no puede pagar la deuda, el rey ordena que le vendan a él, a su familia y sus posesiones para saldar la deuda. El siervo, suplicando clemencia al rey, le pide paciencia y promete devolverle todo. Movido a compasión, el rey le perdona la deuda y le deja en libertad. Sin embargo, ese siervo, al salir del palacio del rey, se encuentra con otro siervo que le debe una suma mucho menor. A pesar de la súplica de éste para que se le aplace el pago, el criado sin piedad lo mete en la cárcel hasta que pague toda la deuda. Otros siervos, testigos de este comportamiento, lo denuncian al rey quien, indignado por la falta de piedad del siervo que había sido perdonado, lo entrega a los torturadores hasta que pague todo lo que debe. El rey representa a Dios, cuyo perdón es generoso y gratuito.
Parábola del escriba discípulo del Reino de los Cielos
(Mateo 13,51-52).
En esta parábola, un escriba judío convertido al Cristianismo es comparado con un padre de familia que extrae cosas nuevas y viejas del tesoro familiar. La parábola subraya la importancia de comprender tanto el Antiguo Testamento como las nuevas enseñanzas de Jesús, pues ambos son esenciales para realizar el plan de Dios.
Parábola de las ovejas y los cabritos
(Mateo 25,31-46).
Jesús explica que un día el Hijo del hombre vendrá en su gloria y todas las naciones se reunirán ante Él. Separará a la gente como un pastor separa las ovejas de las cabras: las ovejas (que representan a los que han vivido según los principios del Reino de Dios) a la derecha y las cabras (que representan a los que han desatendido las necesidades de los demás) a la izquierda. Esta parábola pone de relieve la importancia de la compasión y la solidaridad con los necesitados como expresión de nuestro amor a Jesús mismo.
Parábolas exclusivas del Evangelio según Lucas
Parábola del hijo pródigo
(Lucas 15,11-32).
La Parábola del hijo pródigo es una de las más famosas de Jesús. Cuenta la historia de un padre que tenía dos hijos. El hijo menor pide a su padre su parte de la herencia y se marcha, gastando todo en una vida disoluta. Después de gastar todo, el joven se encuentra en la pobreza y la desesperación. Cuando el padre ve a su hijo lejos, corre hacia él, lo abraza y ordena una gran fiesta para celebrar su regreso. Esta parábola pone de relieve la misericordia, el amor y el perdón del padre, que acoge al hijo pródigo con los brazos abiertos a pesar de su maldad. Representa la infinita generosidad de Dios al perdonar al pecador arrepentido y celebrar su vuelta a la gracia.

Parábola del buen samaritano
(Lucas 10,25-37).
La parábola del buen samaritano cuenta de un hombre que es atacado por unos ladrones en el camino de Jerusalén, le roban, le golpean y le dejan medio muerto. Pasan por allí un sacerdote y un levita, ambos representantes de la religión judía, pero lo ignoran y siguen adelante. Entonces llega un samaritano, miembro de un grupo étnico y religioso considerado adversario por los judíos. El samaritano, sin embargo, muestra compasión por el herido, lo cura, lo carga en su burro y lo lleva a una posada, donde lo cuida. La parábola del buen samaritano enseña la importancia de la compasión, el amor y la solidaridad hacia los demás, independientemente de la raza, la religión o la condición social. Desafía los prejuicios y las divisiones sociales, mostrando que el amor al prójimo trasciende las barreras culturales y religiosas.

El significado de la parábola del buen samaritano
La parábola del buen samaritano nos enseña que el amor y la compasión no conocen diferencias ni prejuicios y…
Parábola de la higuera estéril
(Lucas 13,6-9).
Un hombre tenía un viñedo y plantó en él una higuera. Todos los años iba a comprobar si la planta daba fruto, pero no encontraba nada. Así que decidió cortarla porque era estéril y no daba fruto. El cuidador de la viña le respondió: “Señor, déjala de nuevo este año hasta que cave a su alrededor y le eche abono. Si da fruto, bien; si no, la cortarás el año que viene”. Esta parábola representa una lección espiritual sobre la responsabilidad y la posibilidad de cambio. El dueño de la viña representa a Dios, mientras que la higuera estéril representa a la humanidad.
Parábola del granjero infiel
(Lucas 16,1-13).
En esta parábola, Jesús cuenta la historia de un hombre rico que tenía un granjero que dirigía su negocio. El hombre rico se enteró de que su granjero estaba malgastando su riqueza. El rico llamó al granjero y le pidió cuentas de su gestión. Sabiendo que estaba a punto de perder su negocio, el granjero llamó uno por uno a los deudores de su amo y les pidió que redujeran sus facturas. Sorprendentemente, el amo elogió al granjero infiel por su astucia, ya que había actuado con sabiduría respecto a sus futuras tierras, aunque de forma deshonesta. Esta parábola puede parecer difícil de entender, ya que parece que Jesús está elogiando la injusticia y la deshonestidad. Sin embargo, el punto principal de la parábola no es tanto la aprobación del comportamiento deshonesto del campesino, sino más bien la exhortación a utilizar los recursos materiales con sabiduría y astucia para el bien eterno.
Parábola de la moneda perdida
(Lucas 15,8-10).
La Parábola de la moneda perdida cuenta la historia de una mujer que tenía diez monedas de plata y perdió una. Enciende una lámpara, barre la casa y busca con diligencia hasta que encuentra la moneda perdida. Entonces, feliz por haberla encontrado, llama a sus amigos y vecinos para celebrarlo con ella. Esta parábola ilustra el amor y la misericordia de Dios hacia los que se han alejado de Él. La moneda perdida representa a un pecador arrepentido que se ha alejado de Dios.
Parábola del fariseo y el publicano
(Lucas 18,9-14).
En esta parábola, Jesús habla de dos hombres que van al templo a rezar. El primero es un fariseo, que da gracias a Dios por su devoción y se pavonea de ser mejor que los demás, incluido un publicano que está cerca. El publicano se golpea el pecho en señal de arrepentimiento. Esta parábola pone de relieve la importancia de la humildad y la sinceridad de corazón en la oración y la relación con Dios. El fariseo, a pesar de su observancia externa de la ley, es condenado por su orgullo y su falta de humildad. El publicano, por el contrario, a pesar de su condición social y moral inferior, es justificado ante Dios por su humildad y conciencia de su pecado.
Parábola de Lázaro y el rico Epulón
(Lucas 16,19-31).
El rico Epulón vivía en el lujo y la ostentación, mientras que el pobre Lázaro yacía mendigando a su puerta, cubierto de llagas y deseoso de alimentarse con las migajas que caían de la mesa del rico. Tras la muerte, Lázaro es llevado por los ángeles al seno de Abraham, mientras que el rico Epulón acaba en el infierno, atormentado por las llamas. Esta parábola pone de relieve las consecuencias de un estilo de vida egoísta e insensible.
Parábola de los primeros lugares y de las invitaciones
(Lucas 14,7-11).
Jesús cuenta de un hombre que organiza un gran banquete de bodas e invita a muchos comensales. Cuando el banquete está listo, envía a su criado para informar a los invitados de que todo está listo.
Sin embargo, uno a uno, los invitados empiezan a disculparse. Uno dice que ha comprado un campo y tiene que ir a verlo, otro dice que ha comprado cinco yuntas de bueyes y tiene que probarlos, y otro dice que acaba de casarse y no puede asistir. El señor de la casa se enfurece ante estas excusas y ordena al criado que vaya rápidamente a las plazas y calles de la ciudad e invite a los pobres, los lisiados, los ciegos y los cojos a llenar la sala del banquete. Esta parábola pone de relieve la importancia de aceptar la invitación de Dios y la responsabilidad de responder a su amor y su gracia.
Parábola del amigo importuno
(Lucas 11,5-8).
Un hombre acude a su amigo a medianoche para pedirle tres panes, porque su amigo viene de viaje y no tiene nada que ofrecerle. El amigo a quien pide los panes ya está acostado con su familia y, aunque no quiere levantarse para dárselos, lo hace porque el hombre sigue llamando y pidiendo insistentemente. Esta parábola pone de relieve la importancia de la perseverancia y la confianza en la oración. Jesús exhorta a los discípulos a orar con perseverancia y confianza, sabiendo que Dios responderá a sus súplicas.
Parábola del amo y el siervo
(Lucas 17,7-10).
Esta parábola enseña que incluso los siervos más fieles de Dios deben mantener la humildad, pues se limitan a cumplir con su deber y nada más. Nadie, ni siquiera el más virtuoso o diligente, puede considerarse deudor de Dios.
Parábola del juez injusto
(Lucas 18,1-8).
La parábola habla de un juez de cierta ciudad que no temía a Dios y no respetaba a nadie. Había también en aquella ciudad una viuda que acudía a él con frecuencia, pidiéndole justicia contra su adversario. Durante un tiempo, el juez no quiso escucharla, pero al final tuvo que ceder a su insistencia. Esta parábola pone de relieve la importancia de perseverar en la oración y confiar en Dios, incluso cuando parece que nuestras peticiones no son atendidas inmediatamente. Jesús nos exhorta a perseverar en la oración, confiando en que Dios hará justicia a sus elegidos en el momento oportuno.
Parábola de los dos deudores
(Lucas 7,41-47).
Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios, el otro cincuenta. Como no podían pagar, el acreedor les perdonó la deuda a los dos. Esta parábola pone de relieve el concepto del perdón divino y nuestra respuesta al mismo. Jesús ilustra que los que han recibido mucho perdón tienden a amar más, mientras que los que han recibido poco perdón tienden a amar menos. Es una invitación a reconocer el alcance de la misericordia divina hacia nosotros y responder con gratitud y amor.
Parábola de la torre inacabada
(Lucas 14,28-33).
Esta parábola pone de relieve la importancia de la planificación y la reflexión antes de embarcarse en un compromiso espiritual o en la vida como seguidor de Jesús. Es un recordatorio de la seriedad del camino espiritual y de la necesidad de considerar cuidadosamente el coste y el compromiso que requiere seguirle.
Parábolas exclusivas del Evangelio según San Juan
Parábola del buen pastor
(Juan 10,1-16).
La Parábola del buen pastor es una de las más famosas de Jesús. En esta parábola, Jesús se presenta como el buen pastor que conoce a sus ovejas y las conduce con amor y dedicación y que está dispuesto a dar su vida por ellas, a diferencia de un asalariado que abandonaría el rebaño ante el peligro. Ofrece su vida voluntariamente por las ovejas, demostrando su amor y cuidado.
La Parábola del buen pastor ilustra el amor incondicional de Jesús por Sus discípulos y por la humanidad.

Parábola del grano de trigo
(Juan 12,24).
Esta parábola aborda los conceptos centrales de la Resurrección y el Reino de Dios. La imagen del grano de trigo que muere en la tierra y luego da fruto se interpreta como una metáfora de la propia muerte y sepultura de Jesús, seguida de la Resurrección que da fruto en la salvación del hombre.
Parábola de la vid y los sarmientos
(Juan 15,1-8).
Jesús utiliza la imagen de la vid y los sarmientos para ilustrar la relación entre Él y sus discípulos, y la importancia de permanecer unidos para producir fruto espiritual. La parábola subraya la importancia de una relación personal y continua con Jesús para alcanzar la vida espiritual y la fecundidad. Enseña que sólo permaneciendo unidos a Jesús pueden los discípulos esperar dar frutos espirituales significativos.
Parábolas exclusivas del Evangelio de Tomás
Parábola de la tinaja vacía
(Tomás 97)
La Parábola de la tinaja vacía habla de una mujer que lleva una tinaja llena de comida y, sin darse cuenta, en el camino la tinaja se rompe y todo el contenido se derrama, desparramándose. Cuando llega a casa, la jarra está vacía. La parábola podría ser una advertencia para que no permitamos que el Reino de Dios se disperse como la comida desperdiciada. La jarra vacía también podría simbolizar una vida carente de sentido, en la que las personas creen que tienen plenitud en la vida, pero al final se dan cuenta de que está vacía a pesar de todas sus actividades.
Parábola del Asesino
(Tomás 98)
En la Parábola del asesino, Jesús utiliza una analogía para ilustrar el Reino de Dios. Habla de un hombre que quería matar a un hombre poderoso. Este hombre toma la espada que tiene en su casa y la clava en la pared, antes de salir y matar al hombre poderoso.
Esta parábola, similar a otras como la del rey guerrero y la torre inacabada en el Evangelio según San Lucas, nos invita a reflexionar sobre la prudencia y la importancia de sopesar cuidadosamente las acciones que se van a emprender, considerando las consecuencias y tomando las precauciones necesarias. También nos recuerda la posibilidad de superar retos aparentemente insuperables con valentía y determinación, siguiendo el ejemplo de quienes actuaron con sabiduría y prudencia en la búsqueda de la justicia y el bien.

















