Descubramos quiénes son los jesuitas y qué hacen, y recordemos por qué esta Orden es tan importante hoy en día, también en el contexto del Jubileo 2025
Índice
Hay una peculiaridad que concierne al actual Pontífice, Papa Francisco, elegido el 13 de marzo de 2013: es el primer Papa jesuita de la historia. Jorge Mario Bergoglio fue, de hecho, miembro de la Compañía de Jesús desde 1973 y desempeñó cargos de gran responsabilidad dentro de la Orden jesuita. Esto influyó notablemente en su estilo pastoral y en sus decisiones como Pontífice, por las mismas razones por las que, al principio, su elección fue vista con escepticismo por muchos. De hecho, existen prejuicios seculares hacia los jesuitas, y en este artículo veremos por qué. Pero ¿quiénes son los jesuitas y qué hacen? Comprenderlo quizá nos ayude a entender la visión inclusiva y abierta de Papa Francisco, su fuerte atención al diálogo y a la justicia social, y su compromiso radical con los pobres, en línea con los valores jesuíticos de servicio universal y misión evangelizadora.

¿Quiénes son los jesuitas y qué hacen?
Los Jesuitas, oficialmente conocidos como la Compañía de Jesús (Societas Iesu), son una de las órdenes religiosas más influyentes de la Iglesia Católica. No siempre fue así. La Orden fue objeto de numerosas controversias; sus miembros fueron expulsados en repetidas ocasiones de muchos países y la Compañía de Jesús fue suprimida casi por completo en 1773 por voluntad del entonces Papa Clemente XIV. Las razones de esta persecución contra los Jesuitas deben buscarse en una combinación de factores políticos, religiosos y sociales, que profundizaremos más adelante. Pero podemos afirmar que también el origen de la Orden fue bastante turbulento. Fue fundada en un período de gran renovación y transformación de la Iglesia, debido a la Contrarreforma, por San Ignacio de Loyola, nacido Íñigo López de Loyola, caballero y hombre de armas criado en una familia aristocrática con fuertes tradiciones militares.

Íñigo se distinguió por sus dotes en la guerra en 1521 durante la defensa de Pamplona contra las tropas francesas. Durante el asedio, fue gravemente herido por una bala de cañón y, durante la convalecencia, emprendió un camino de conversión espiritual que lo llevó a dedicarse por completo a la vida religiosa. Comenzó a estudiar y, en 1534, pronunció junto a seis compañeros los tres votos de pobreza, castidad y obediencia, fundando la Compañía de Jesús. La elección misma del nombre de la Orden, de clara impronta militar, declaraba desde el principio sus intenciones. En efecto, la Compañía nació ante todo con el objetivo de realizar misiones de protección y hospitalidad para los peregrinos en viaje. En el siglo XVI, cuando Ignacio de Loyola inició su obra, los peregrinos que se dirigían a Roma o a Tierra Santa afrontaban numerosos peligros. Los Jesuitas crearon una red de hospicios y lugares de refugio, ofreciendo no solo protección física, sino también asistencia espiritual.

Peregrinación a Roma: entre los destinos favoritos de los cristianos
Una peregrinación a Roma ha sido siempre una de las experiencias espirituales más significativas para los cristianos de todo el mundo …
Esta tradición continúa hoy a través de los centros de espiritualidad ignaciana, donde las personas pueden realizar los Ejercicios Espirituales, un camino de discernimiento y crecimiento espiritual desarrollado por Ignacio de Loyola. No por casualidad, con vistas al Jubileo 2025, dedicado a los Peregrinos de Esperanza, los jesuitas han organizado diversas iniciativas y actividades para acompañar a los peregrinos y promover la espiritualidad ignaciana.
A lo largo de los siglos, los jesuitas también se han distinguido por su misión de educación, evangelización y promoción de la justicia social. A ellos debemos la fundación de numerosas universidades, escuelas y centros de investigación en todo el mundo, entre ellos la prestigiosa Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, que deriva del Colegio Romano fundado por Ignacio de Loyola en persona, o la Universidad de Deusto, en España.
Un cuarto voto caracteriza a los jesuitas: la absoluta obediencia al Papa. También este refleja el espíritu militar de la Orden y subraya el profundo compromiso de sus miembros en servir a la Iglesia universal con fidelidad y prontitud.

El significado del logo del Jubileo 2025: Peregrinos de esperanza
Se presentó el logo del Jubileo 2025, elegido entre casi trescientas propuestas. Un símbolo de esperanza y fraternidad que nos guiará en la peregrinación de fe del Año Santo …
¿En qué creen los jesuitas?
El fundamento de la espiritualidad jesuita se basa en el principio “encontrar a Dios en todas las cosas”. San Ignacio de Loyola y sus compañeros reconocían la presencia de Dios en cada cosa, y este era el núcleo de su compromiso de vivir y difundir el Evangelio. Dios está presente y actúa en el mundo, obra en la vida de cada persona, influyendo en acontecimientos, deseos y relaciones. Por lo tanto, para encontrar a Dios es necesario sumergirse en la realidad cotidiana y aprender a reconocerlo. Esta visión espiritual, que implica la inmersión en lo real, se traduce en un compromiso concreto por la justicia social, la paz y el diálogo. Los jesuitas no rechazan la vida contemplativa, sino que son contemplativos en la acción: para ellos, la actividad alimenta la oración y la oración anima la actividad, creando un equilibrio entre la vida espiritual y la misión en el mundo.
¿Cuál es el pensamiento de los jesuitas?
El enfoque jesuítico de buscar a Dios en la vida cotidiana, en las experiencias humanas y en los desafíos de cada día, invita a vivir con esperanza y a ver lo divino en cada situación. Por eso los jesuitas están constantemente comprometidos en el diálogo con culturas y convicciones diferentes, incluidos quienes no creen. Esto refleja la importancia que atribuyen a la apertura y a la comprensión mutua. Los jesuitas han desarrollado un enfoque intelectual que combina rigor académico y sensibilidad pastoral, con una atención constante al diálogo con la cultura contemporánea.

Las principales divisiones en la religión cristiana
La religión cristiana se compone en realidad de muchas confesiones religiosas, similares en algunos aspectos, profundamente diferentes en otros. Veamos cuáles son …
El concepto de magis, que significa “más” o “mayormente” en latín, es un principio central en la espiritualidad jesuítica y guía su compromiso personal y colectivo. Inspira una búsqueda constante de la excelencia, a hacer siempre más por Dios y por los demás, mejorándose a sí mismos y sus obras. El magis se traduce en un servicio más profundo y significativo hacia el prójimo, en una mayor respuesta a la llamada divina. Por ello, los jesuitas aspiran a superar la mediocridad en todos los ámbitos, especialmente en el de la enseñanza, en nombre de un crecimiento integral. Su método pedagógico está codificado en la Ratio Studiorum, documento redactado en 1599 que expresa las normas de la formación según los jesuitas. El título completo es Ratio atque Institutio Studiorum Societatis Iesu (“Plan oficial de estudios de la Compañía de Jesús”) y promueve el desarrollo integral de la persona, combinando excelencia académica, formación moral y compromiso social. Este enfoque sigue caracterizando hoy a las instituciones educativas jesuitas.
Supresión de los jesuitas
A lo largo de la historia, los Jesuitas fueron expulsados en repetidas ocasiones debido a una compleja interacción de factores políticos, religiosos y económicos. Los conflictos con los gobiernos, como durante el reinado de Carlos III en España, derivaban de su oposición a reformas políticas y sociales, que llevaron a la expulsión de miles de miembros en 1767. Además, fueron acusados con frecuencia de intrigas contra los soberanos, como en Portugal, donde una supuesta complicidad en un atentado contra el rey contribuyó a una campaña difamatoria contra la Orden.
Su resistencia a las ideas de la Ilustración y la posesión de importantes riquezas en algunas regiones alimentaron aún más la hostilidad de las cortes europeas, culminando en la supresión oficial. En 1773, Papa Clemente XIV, alentado por las monarquías europeas, promulgó la carta apostólica en forma breve Dominus ac Redemptor, mediante la cual se ordenaba la supresión de la Orden. A pesar de la supresión, muchos jesuitas continuaron operando clandestinamente o encontraron refugio en países más tolerantes, como Rusia.
La Orden de los Jesuitas fue restaurada en 1814 por Papa Pío VII con la bula Sollicitudo omnium ecclesiarum. La restauración tuvo lugar en un contexto de significativos cambios políticos, ante todo la derrota de Napoleón. Pío VII, de regreso en Roma tras el exilio, decidió restablecer a los jesuitas para responder a las grandes necesidades universales de la Iglesia y aprovechar las competencias educativas y misioneras de la Orden en un momento de crisis. Aunque los jesuitas que se presentaron en Roma eran en su mayoría ancianos y probados, su restauración representó tanto una continuidad con el pasado como un nuevo comienzo.
¿Quiénes son los padres jesuitas?
La Compañía de Jesús está guiada por un prepósito y moderador supremo, elegido de por vida por la Congregación General de la Orden, que se reúne en caso de vacante del cargo o en situaciones extraordinarias. Se trata del General o Papa negro. El prepósito general es el líder espiritual y organizativo de la Compañía de Jesús, responsable de la guía de la Orden, de la aplicación de los decretos de la Congregación General y de la supervisión de las misiones en todo el mundo. Su autoridad garantiza unidad y cohesión, con los jesuitas obligados a la obediencia para asegurar una gestión eficaz de las actividades educativas y misioneras. Su figura, instituida por Ignacio de Loyola quien fue el primero en desempeñarla, ha sido fundamental para afrontar los momentos de crisis y para mantener a lo largo de los siglos los valores fundacionales y la unidad de la Orden.
















