Iglesias Jubilares, lugares de peregrinación imprescindibles durante el Jubileo

Iglesias Jubilares, lugares de peregrinación imprescindibles durante el Jubileo

Las Iglesias Jubilares son aquellas dotadas de una Puerta Santa, a través de la cual, con ocasión del Jubileo, se puede obtener la indulgencia plenaria. He aquí cuáles son y cuándo se abrirán

Con vistas al próximo Jubileo, que comenzará en Roma el 24 de diciembre de 2024 y durará todo el año 2025, con un calendario repleto de ceremonias y eventos que involucrarán a cristianos de todo el mundo, nos parece útil recordar cuáles y cuántas son las Iglesias Jubilares. Se trata de aquellas iglesias designadas como lugares especiales de peregrinación durante un Año Santo, a cuyas entradas los fieles pueden obtener la indulgencia jubilar, es decir, la remisión de los pecados y de las penas temporales asociadas.

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El Jubileo es un tiempo de gran gracia y fermento para la Iglesia. Es una oportunidad para que los fieles renueven su propia fe y comiencen una nueva vida, y la indulgencia jubilar es un excelente punto de partida para que un cristiano aporte claridad a su existencia y recomience el camino de crecimiento espiritual y superación. Las Iglesias Jubilares son, por tanto, un símbolo importante del Jubileo, precisamente porque ofrecen a los fieles la oportunidad de reconciliarse con Dios y con la Iglesia, y de recibir la gracia del perdón.

¿Pero qué hace que una Iglesia sea Jubilar? Esto es lo que hay que saber para organizar una peregrinación a Roma con motivo del Jubileo 2025.

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Cuáles son las Iglesias Jubilares

Las principales Iglesias Jubilares son las 4 basílicas de Roma:

  • San Pedro en el Vaticano
  • San Juan de Letrán
  • Santa María la Mayor
  • San Pablo Extramuros

Se trata de las llamadas Basílicas Papales, es decir, aquellas iglesias que ocupan un lugar destacado dentro de la Iglesia católica y gozan de un rango particularmente elevado y privilegios especiales. De hecho, las Basílicas Papales contienen un altar papal, donde sólo el Papa u otros pocos sacerdotes de alto rango pueden celebrar la Eucaristía. Además de las mencionadas Basílicas Mayores de Roma, también está indicada como Basílica papal la Basílica menor de San Lorenzo Extramuros, que de hecho tiene su propio altar papal, y además hay otras dos situadas en Asís, lugares de culto de primera importancia y meta de peregrinaciones de todo el mundo: la Basílica de San Francisco y la Basílica de Santa María de los Ángeles.

Cada una de las Basílicas Papales tiene una Puerta Santa que se abre con ocasión del Jubileo. La apertura de la Puerta Santa es un momento fundamental del Jubileo, porque determina su inicio. En particular, la apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, que para el Jubileo 2025 tendrá lugar el 24 de diciembre de 2024, decreta el inicio del Año Santo y del tiempo de gracia y misericordia que éste representa. Los fieles que atraviesan la Puerta Santa son invitados a convertirse y a recibir la gracia del perdón.

Basílica de San Pedro en el Vaticano

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Las Basílicas de Roma y las de Asís no son las únicas Iglesias Jubilares del mundo. También se cuentan como tales las Basílicas de Tierra Santa. Se trata de la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén, la Basílica de la Natividad en Belén y la Basílica de la Anunciación en Nazaret.

Pero otras iglesias pueden ser designadas por el Papa como Iglesias Jubilares. Es él quien puede conceder el privilegio de una Puerta Santa a cualquier iglesia del mundo. Con motivo del Jubileo de la Misericordia en 2016, el Papa Francisco había otorgado a diócesis individuales, catedrales, iglesias de especial significado y santuarios reconocidos como lugares de peregrinación la facultad de abrir una Puerta de la Misericordia. En la práctica, cada diócesis tenía la posibilidad de establecer sus propias Puertas Santas, permitiendo a los fieles participar en la peregrinación jubilar y recibir la indulgencia in situ, sin tener que viajar hasta Roma. Esto hizo que el Jubileo fuera más accesible y significativo para las comunidades locales de todo el mundo.

Peregrinación de las Siete Iglesias

Además de atravesar una Puerta Santa, otra forma de celebrar el Jubileo puede ser realizar la Peregrinación de las Siete Iglesias, una práctica devocional ya muy extendida en Roma en la Edad Media, pero que alcanzó su forma actual en 1550 gracias a la labor de San Felipe Neri, que fomentó su práctica como respuesta a los excesos del Carnaval Romano. Aún hoy es posible realizar este sugestivo recorrido, que tiene lugar por la noche, con un guía perteneciente a la Orden de San Felipe, y que a través de un itinerario de más de 20 km toca las Siete Iglesias de Roma (en este orden):

  • San Pedro
  • San Pablo Extramuros
  • San Sebastián Extramuros (después del Jubileo de 2000, la Basílica de San Sebastián fue sustituida por la visita al Santuario de Nuestra Señora del Divino Amor)
  • San Juan de Letrán
  • Santa Cruz en Jerusalén
  • San Lorenzo Extramuros
  • Santa María la Mayor

    Peregrinación de las Siete Iglesias

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Apertura de las Puertas Santas

La Puerta Santa es un símbolo fundamental de los Jubileos de la Iglesia Católica. Tradicionalmente, es la puerta de una Basílica la que sólo se abre con ocasión del Jubileo. La más famosa de ellas es la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, pero como hemos visto, todas las Basílicas papales tienen una y, además, el Papa tiene el poder de conceder el privilegio de una Puerta Santa a cualquier iglesia del mundo. Este acto simbólico representa una invitación a la conversión y a la gracia divina, extendiendo la oportunidad de participar de forma global en el Jubileo.

El significado simbólico de la Puerta Santa es profundo y rico en espiritualidad en las Escrituras. En Ezequiel (Ezequiel 43:1-4), encontramos una referencia a la puerta como un portal a través del cual la gloria de Dios puede entrar en el hogar y el alma del individuo. Este concepto subraya la idea de que a través de la puerta se puede acceder a la presencia y la gracia divina.

San Pedro en el Vaticano

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Sin embargo, es en el Evangelio de Juan (Juan 10,7) donde encontramos una interpretación directa de la puerta en relación con el propio Jesús. Aquí, Jesús se describe a sí mismo como una puerta, subrayando que Él es el único paso obligado para quienes desean seguirle. En este contexto, la Puerta Santa se convierte en un símbolo del paso hacia Cristo, que representa la redención de los pecados y la salvación: “Una vez más Jesús les dijo: «De cierto, de cierto les digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que vinieron antes de mí, son ladrones y salteadores; pero las ovejas no los oyeron. Yo soy la puerta; el que por mí entra, será salvo; y entrará y saldrá, y hallará pastos.»”

Esta imagen de la Puerta Santa como paso hacia Jesús resalta la importancia de la fe en Cristo como medio para obtener la gracia y la salvación eterna. A través de la Puerta Santa, se invita a los fieles a emprender un camino de conversión y de retorno a Dios, encontrando en Cristo el camino hacia la vida eterna.

La Puerta Santa de San Pedro es la primera Puerta que se abre y su apertura marca el comienzo del Año Santo. El rito de apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro se remonta a 1500, con el Papa Alejandro VI Borja. En los días previos a la fecha de la apertura, se desmonta el muro que sella la Puerta y se recupera una caja tapiada en su interior al final del Jubileo anterior. Contiene la llave para abrir la Puerta Santa, que, una vez abierta, permanece accesible a los peregrinos durante todo el año.