Licor de Laurel: Laurus 48 de los frailes Camaldulenses

Licor de Laurel: Laurus 48 de los frailes Camaldulenses

Laurus 48, un licor de laurel que encierra todas las propiedades beneficiosas de esta planta y la antigua sabiduría de los monjes camaldulenses. Hierbas aromáticas y una tradición centenaria dan vida a una receta secreta y única

Entre los muchos productos de los montasterios de los que hemos hablado en otros artículos, el Laurus 48, licor de laurel elaborado por los monjes del eremitorio de Camaldoli según una antigua receta tradicional, es quizás uno de los más conocidos. ¿Quién no ha oído hablar alguna vez de este delicioso licor digestivo, ideal después de una comida abundante, con una graduación alcohólica del 48%, obtenido a partir de una sabia infusión de doce hierbas aromáticas, en la que destaca la nota distintiva e inconfundible del laurel, que le confiere un aroma intenso y envolvente? Quizás incluso quienes han probado y apreciado este licor de laurel no sepan que es fruto de la antigua sabiduría de los frailes Camaldulenses, que desde hace siglos recolectan las hierbas en el bosque que rodea su monasterio y con ellas elaboran remedios prodigiosos y licores, siguiendo recetas transmitidas de generación en generación. Por ello, podemos afirmar que el Laurus 48 no es un simple licor, sino un producto artesanal refinado que cuenta una historia antigua y sugestiva.

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Empecemos por el laurel, que constituye su ingrediente principal. El Laurus nobilis ha sido apreciado desde la antigüedad por sus propiedades terapéuticas y por sus usos culinarios. Los antiguos Griegos consideraban el laurel sobre todo un símbolo sagrado vinculado al dios Apolo. La planta era considerada sagrada y se utilizaba para confeccionar las coronas con las que se coronaba a los vencedores de los juegos píticos, celebraciones deportivas y artísticas dedicadas a Apolo. El laurel también se usaba en rituales religiosos y en los templos como símbolo de purificación y protección. Además, los sacerdotes y sacerdotisas del célebre oráculo de Apolo en Delfos masticaban hojas de laurel o inhalaban sus vapores para favorecer el trance y la profecía.
Los antiguos Romanos utilizaban el laurel principalmente como símbolo de victoria y poder. También ellos lo trenzaban en coronas, que eran llevadas por los generales victoriosos durante los triunfos y por los emperadores como signo de gloria y éxito. El laurel representaba asimismo la inmortalidad y la protección divina, y por ello se asociaba a Júpiter, el dios supremo del panteón romano. Además de su uso simbólico, el laurel se empleaba en medicina. Según Hipócrates y Galeno, dos de los médicos más célebres de la antigüedad, era adecuado para tratar una gran variedad de dolencias: trastornos digestivos y respiratorios, reumatismos, e incluso para purificar el aire. También se creía que protegía de enfermedades contagiosas y calamidades naturales.
En la Edad Media, el laurel se utilizaba con una amplia variedad de fines, tanto prácticos como simbólicos. En el ámbito médico, se empleaban sus hojas por sus propiedades curativas: para aliviar problemas digestivos, fiebres y dolores articulares, gracias a su acción antiinflamatoria y digestiva. Asimismo, se creía que el laurel poseía poderes protectores y purificadores. Durante las epidemias, como la peste, se quemaban hojas de laurel en las casas o se colgaban en las puertas para proteger a los habitantes de los miasmas. También se utilizaba para purificar el aire, ya que se creía que podía ahuyentar a los espíritus malignos y las influencias negativas. En el folclore medieval, el laurel era símbolo de protección y sabiduría, asociado a la purificación espiritual. Los artistas del Renacimiento lo empleaban en obras que celebraban la grandeza humana y el conocimiento. En este período, el laurel se vinculó especialmente con los poetas y los estudiosos: la “corona de laurel” simbolizaba el triunfo intelectual y artístico, y los “licenciados” recibieron su nombre precisamente en honor a esta planta. Además de su valor simbólico, el laurel continuó utilizándose en la cocina para aromatizar los platos y en la medicina popular para favorecer la digestión y aliviar los dolores reumáticos y los trastornos respiratorios.

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Estos usos recurrentes desde la antigüedad se justifican por el hecho de que el laurel contiene numerosos compuestos beneficiosos para la salud, entre ellos aceites esenciales como eucaliptol y cineol, flavonoides, taninos y ácidos grasos, que en conjunto confieren a la planta sorprendentes propiedades terapéuticas.
El laurel estimula realmente la digestión y alivia los trastornos gastrointestinales. La infusión de sus hojas reduce la hinchazón, calma los dolores abdominales y mejora el apetito. Es también un potente antiinflamatorio natural, útil para tratar dolores musculares y articulares, artritis y reumatismos, incluso en forma de aceite esencial aplicado localmente.
Las hojas de laurel se utilizan para aliviar problemas respiratorios como bronquitis y resfriados, y para favorecer la expulsión del moco. El aroma del laurel es relajante y reconfortante; su uso en aromaterapia está indicado para reducir el estrés y la ansiedad. Se cree que un baño con infusión de laurel o simplemente su aroma difundido en el ambiente puede favorecer un mejor descanso.

No es de sorprenderse, dada la cantidad de propiedades terapéuticas del laurel, que en la Antigua Farmacia de los Monjes Camaldulenses haya sido siempre un protagonista, revelándose como un remedio natural sumamente versátil y apreciado, ya sea en forma de infusión, como aceite esencial o simplemente como especia en la preparación de platos. Aunque el licor de laurel tal como lo conocemos hoy sea fruto de diversas reelaboraciones y su receta actual haya sido codificada a lo largo del siglo XX, en la antigua biblioteca camaldulense ya se lo menciona en el año 1500, cuando los monjes lo ofrecían a los peregrinos que pasaban por el monasterio y lo utilizaban para aliviar a los enfermos.

Hoy, el licor de laurel Laurus 48 se elabora mediante una infusión en frío de doce diferentes plantas medicinales con propiedades tónicas y digestivas, recolectadas en la zona del monasterio, entre ellas extracto de limón, salvia, menta, manzanilla, enebro, albahaca, hierba luisa, canela, romero y clavo, en proporciones secretas, con poca azúcar y sin colorantes ni conservantes químicos.

En nuestra tienda en línea encontrarás la versión Mignon de 100 ml y la botella de Laurus 48 de Camaldoli de 700 ml.